El amor no tiene fronteras
Algunas fronteras existen en los mapas. Otras se forman en silencio en nuestra mente, en esos momentos en los que las dudas de los demás suenan más fuerte que nuestra propia voz.
Ser diferente no es un motivo para dudar. Es nuestra fuerza. Es lo que nos permite complementarnos, crecer juntos y estar ahí los unos para los otros cuando más importa.
Ese es el tipo de valentía que Elijah le da a su madre, Patrizia. Juntos han cruzado fronteras y viajado por todo el mundo, a pesar de los prejuicios que todavía rodean al síndrome de Down.